20.April.2022

Referencia de Rocksmith: cadencias

Con cadencias nos referimos al modo en que las progresiones de acordes se resuelven al final de cada frase musical. Aunque estas progresiones pueden contener cualquier número de acordes, el término «cadencia» se refiere a los últimos (normalmente dos) de una progresión. La forma de resolverse la progresión determina lo «fuerte» o «débil» que será la cadencia. Aunque no existen reglas fijas que indiquen cómo deben comenzar y terminar las progresiones de acordes, determinadas cadencias son más comunes que otras.

Las cadencias auténticas se mueven de V a I en las claves mayores, o de V a i en las menores. Como los acordes se resuelven en I, a las cadencias auténticas se las considera fuertes. Resolver de V a I es como volver a casa después de la aventura sonora que hayamos emprendido hasta entonces. En la salida del estribillo de «Live for Today», de Toto (alrededor de 1:12 en el vídeo siguiente), la banda toca una gran cadencia auténtica que regresa al riff principal de la canción.

Las cadencias plagales se mueven de IV a I, no de V a I. No suenan tan enérgicas como las auténticas, pero siguen sonando a conclusión: son como terminar una frase con un punto, en vez de con un signo de admiración. Como ejemplo, tenemos el final del estribillo de «Truth No. 2», de las Dixie Chicks (ahora llamadas The Chicks), que se resuelve con una cadencia plagal. Lo puedes escuchar en el minuto 1:27 del vídeo.

Como su nombre sugiere, una semicadencia no llega hasta el final: la progresión de acordes termina en V, pero no se resuelve y deja cosas que decir en otras frases musicales. Por este motivo, estas cadencias suenan débiles o sin resolver y, a menudo, preparan una llamada y respuesta, o señalan un cambio a una nueva tonalidad o sección. En «Sell Out», de Reel Big Fish, la frase que lleva hasta el estribillo (con el verso «I just don't believe it» / «Es que no me lo creo») termina con un tenso acorde V que libera la energía con el acorde I al comienzo del estribillo.

Otra cadencia que hace lo que su nombre indica es la cadencia de engaño (también denominada rota o evitada). La progresión de acordes prepara lo que parece una cadencia auténtica, pero entonces el acorde V resuelve en cualquier cosa distinta de I, lo que añade una sorpresa armónica al final de la frase. Es frecuente que la cadencia de engaño se mueva a vi, de modo que el final tiene un sonido a tonalidad menor. En «Walking on Broken Glass», de Annie Lennox, la estrofa termina en V, pero resuelve en un acorde vi en el prestribillo para subrayar el dolor emocional que la letra describe.

Cabe notar que gran parte de la música clásica emplea cadencias fuertes, mientras que en la música pop muchas progresiones repiten múltiples veces los mismos acordes. No obstante, esa repetición crea un impacto aún mayor cuando al fin llega una cadencia. Escucha el impacto que tienen las cadencias en las frases musicales: ¿transmiten la sensación de que quedan cosas por resolver o son el punto al final de una frase? Esta tensión o liberación puede dar un impulso extra a la letra, o ayudar a transmitir la idea de que comienza o termina una sección musical.

Margaret Jones es multinstrumentista, compositora y profesora de música. Vive en Oakland (California). Toca la guitarra en varias bandas locales, incluido el proyecto con sus propias canciones M Jones and the Melee. También tiene un doctorado en Historia de la Música por la UC Berkeley y ha impartido clases en el San Francisco Conservatory of Music.

«Punctuation marks made of puzzle pieces», de Horia Varlan, se utiliza con licencia Creative Commons CC BY 2.0.

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